El director de Prisiones anuncia que «repartiremos 200 móviles para que los presos hagan videollamadas»

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-¿Cómo están los centros penitenciarios tras las restricciones?

-La situación está normalizada y controlada dentro de la inquietud que todos tenemos, pero afortunadamente los incidentes que se producen en las prisiones no son distintos a los que había antes de la pandemia.

-¿Cuál es la cárcel con una situación más complicada?

-Estremera, por el número de positivos (dos) y porque se ha producido una muerte. Está muy focalizado en dos módulos, donde los internos están en observación para que pasen la cuarentena. La pandemia nos ha venido en un momento en que el sistema penitenciario tiene plazas suficientes para poder utilizar módulos y asignar a cada interno una celda independiente. Ahí se les dan las comidas; si alguno quiere salir, lo hace solo. No es un aislamiento disciplinario, por eso hablo de observación.

-Instituciones Penitenciarias anunció la adquisición de miles de equipos de protección. ¿Cuántos hay ya y cómo es el ritmo de reparto?

-Teníamos un «stock» los primeros días de casi 100.000 mascarillas, algunas estaban de otras epidemias (no tan grandes) de hace años. El martes por la tarde se empezaron a distribuir las 40.000 mascarillas quirúrgicas que nos mandó Sanidad. De las FFP2 y 3 (las que más protegen) tenemos casi 15.000. Algunos subdelegados del Gobierno también están completando.

-¿Se están produciendo escenas de pánico en los centros?

-Se han dado hechos puntuales de un grupo muy reducido de internos que se alteraron por esta situación, pero con diálogo los directores controlaron esas situaciones. Se está poniendo de manifiesto lo mejor y lo peor del ser humano. Recibimos cartas a diario de internos agradeciendo el buen trabajo de los funcionarios. Les piden que se cuiden para cuidarlos a ellos. También llegan bulos que perturban y provocan miedo como el vídeo de una cárcel de Italia. Hay normalidad porque llega en un momento con plazas disponibles y no sobreocupación.

-¿Ha aumentado la conflictividad a raíz de las medidas adoptadas?

-En un centro de Andalucía dos internos se subieron a un tejado, el director les convenció para que bajaran y en otro de Madrid durante los aplausos y caceroladas de las ocho lanzaron desde algunas celdas rollos de papel como protesta. Son casi las únicas incidencias gracias al excelente trabajo pedagógico de los funcionarios.

-¿Los presos también aplauden?

-Sí, también se están sumando en algunos centros.

-Hay problemas con los peculios de los presos, algunos no pueden comprar ni café ni tabaco… ¿se ha arbitrado alguna solución?

-Estamos planteando sobre todo con los internos indigentes, en cada prisión en función del presupuesto, aumentar el peculio en las llamadas para que puedan hacerlo con coste cero y la posibilidad (algunos centros ya lo han hecho) de suministrar café e infusiones a media mañana; en alguna época ya se hizo. Se trata de no crear más tensión.

-Los internos del «procés» tienen videollamadas, ¿qué pasa en los centros de la administración general?

-Ayer se empezó a gestionar, en alguno ya lo están intentando. Vamos a facilitar teléfonos móviles con datos para llamadas a sus familias con imágenes. Compraríamos unos 200 teléfonos móviles para repartir entre los centros. Se trata de cubrir el mayor número posible en función del número de internos mientras dure la alarma.

-¿Cómo califica la respuesta de los funcionarios de prisiones a la crisis?

-La inmensa mayoría está actuando con responsabilidad y profesionalidad y les agradezco a todos el comportamiento; en una situación dura, ellos que están en primera línea.

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