La operación Chamartín se hace realidad 27 años después y en plena crisis del coronavirus

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El destino ha querido que la conocida como operación Chamartín, aspiración de Madrid desde hace más de un cuarto de siglo, vea la luz en el momento más delicado. Después de 27 años de idas y venidas, presentado y reformulado en numerosas ocasiones, el proyecto ha superado el último trámite administrativo en plena crisis por el coronavirus. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó este miércoles el plan Madrid Nuevo Norte –impulsado por el promotor privado Distrito Castellana Norte (DCN), formado por el BBVA, Merlin y la Constructora San José–, considerado como el principal desarrollo urbanístico de Europa y la oportunidad para transformar el norte de la capital.

El último paso, como toda su trayectoria, no ha sido fácil. El estallido de la pandemia global de Covid-19 difuminó el horizonte que parecía completamente despejado hace apenas un mes, cuando la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, anunció que el 25 de marzo aprobaría el proyecto definitivamente. Así ha sido, a pesar de la obligación de hacerlo a distancia y con la titular de Medio Ambiente, Paloma Martín, entre los infectados por el virus en el equipo de Gobierno.

Pese a todo, el Ejecutivo regional dio ayer el visto bueno a Madrid Nuevo Norte, tras el informe positivo que emitió la Comisión de Urbanismo, enmarcada en Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad. Como informó ABC, la sesión se celebró de manera telemática con sus 36 miembros, presidida por Martín; como se esperaba, no hubo reparos a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997. «La Comunidad volverá a ser el impulsor económico de España y atraerá a empresas e inversores nacionales e internacionales», declaraban ayer tras la aprobación fuentes regionales.

El visto bueno definitivo, no obstante, ha llegado justo cuando vencía el plazo. Desde la Comunidad de Madrid siempre han alegado que debían estudiarlo con calma y, dado el volumen del informe –54.000 folios–, necesitaban tiempo. El permiso del Gobierno regional se ha formalizado con tres meses de retraso respecto a la previsión inicial y ocho meses después de que el Ayuntamiento de la capital aprobara la operación por unanimidad de todos los grupos con representación (PP, Cs, Más Madrid, PSOE y Vox).

Una escena inédita hasta la fecha, habida cuenta de que el proyecto ha sido durante 25 años un elemento infranqueable de discordia no solo entre los partidos políticos, también entre las administraciones competentes: el Ministerio de Fomento, la Comunidad y el Consistorio. La última legislatura, con tres proyectos distintos –DCN, Puerta Norte y Nuevo Norte–, es el ejemplo más claro. La decisión de Manuela Carmena de tumbar el plan que dejó Ana Botella en 2015, con una reducción notable de la edificabilidad y la inversión, amenazó con enterrarlo hasta nueva orden, pero la mediación de Fomento tras la llegada de Iñigo de la Serna (PP) fue clave para desenredar el conflicto, ya judicializado.

Acuerdo definitivo

Entonces, el Ayuntamiento de Carmena asumió la iniciativa del proyecto y, en contra de la facción más crítica y radical de su Gobierno, alcanzó un equilibrio entre la propuesta de DCN y la suya. Si bien no pudo llevarlo a Pleno antes de las elecciones por la demora del Ejecutivo regional en la tramitación del informe medioambiental, José Luis Martínez-Almeida hizo lo que la exjuez rechazó en 2015 y dio el primer paso administrativo apenas dos meses después de llegar a Cibeles.

Así, la transformación de Madrid será total en los próximos años. Madrid Nuevo Norte, considerado como un ejemplo de colaboración público-privada, prevé la construcción de 10.500 viviendas (2.100 con algún tipo de protección) y un distrito financiero en torno a la estación de Chamartín, eje del desarrollo. También una reforma integral de la calle de Agustín de Foxá, con un túnel de 1,4 kilómetros que conectará con el nudo norte, tres nuevas estaciones de Metro –costeadas por DCN– y un total de 250.000 metros cuadrados para dotaciones deportivas y educativas. Según los cálculos que constan en la memoria del expediente, generará un retorno económico de 3.792,5 millones de euros sólo en el pago de impuestos y la creación de 250.000 puestos de trabajo.

Futuro inmediato

Superados los trámites, desde DCN señalan que, pese al contexto actual por la crisis del coronavirus, están en posición de abordar las siguientes fases del proyecto, como impulsar las juntas de compensación y otros instrumentos de gestión urbanística para empezar las obras «lo antes posible».

La previsión inicial, detallan en la compañía a ABC, es que la maquinaría pueda entrar a principios de 2021. El presidente del promotor, Álvaro Aresti, destacó ayer que la aprobación «abre una nueva etapa»: «Hoy arranca la transformación de Madrid».

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