Los trabajadores con discapacidad mental tampoco abandonan su puesto

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Cuando, cada tarde, miles de manos se asoman a los balcones y ventanas para aplaudir a los sanitarios que aguantan en primera l├şnea de batalla, quiz├í escapan a la imaginaci├│n muchos otros profesionales. Entre ellos, consagrados a diario a sus labores, m├ís necesarias en tiempos de coronavirus, est├ín ├üngel, empleado en un supermercado; Cristina, en una oficina de Correos; y Ra├║l, en una residencia militar. Los tres padecen una discapacidad mental. Ninguno ha abandonado su puesto.

Desde hace tres a├▒os, ├üngel Moraga trabaja en primera l├şnea, la l├şnea de cajas, en el Carrefour de La Gavia. ┬źAhora hay menos foll├│n de gente┬╗, cuenta este joven de 30 a├▒os, encargado de recoger las cestas de los clientes y verificar que est├ęn limpias, as├ş como los productos que quedan olvidados y fuera de lugar. Tras el estallido de la pandemia, su cometido no ha cambiado, m├ís all├í de que ahora se arma con guantes y mascarilla y utiliza a menudo el gel desinfectante. ┬źEstoy un poco preocupado, es importante cuidar la higiene┬╗, dice. No obstante, no teme al Covid-19 y, de lunes a domingo ÔÇösalvo en sus libranzasÔÇö, viaja en Metro desde su casa, junto al Hospital de La Paz, hasta el supermercado, siempre con su justificante encima.

Ángel Moraga, de 30 años, empleado del Carrefour de La Gavia
├üngel Moraga, de 30 a├▒os, empleado del Carrefour de La Gavia – ABC

A Cristina Ramos, de 37 a├▒os, le encanta su trabajo. Clasifica cartas y paquetes, sacos que llegan del extranjero, en el Centro de Tratamiento Automatizado (CTA) de Correos ubicado en Puente de Vallecas. ┬źPens├íbamos que ├şbamos a estar asustados por la situaci├│n, la verdad es que lo llevamos bien┬╗, comenta sobre sus compa├▒eros; todos cumplen las medidas de prevenci├│n, como llevar guantes y mantener la distancia de seguridad entre ellos. En sus ocho a├▒os empleada en el operador p├║blico, la actividad nunca ha sido tan baja. ┬źHay mucho menos trabajo, somos mucha menos gente┬╗, corrobora, ya que Correos estableci├│ servicios m├şnimos hace solo unos d├şas. ┬źGracias a tener trabajo, salgo. Si estoy todo el d├şa en casa, se me cae la casa encima┬╗, a├▒ade.

Hace unos d├şas que la residencia militar donde trabaja Ra├║l S├ínchez, en la zona de Arturo Soria, se ha transformado en un hospital de campa├▒a, donde se mantienen en cuarentena pacientes contagiados por coronavirus. Pero ├ęl, con 41 a├▒os, continuaba trabajando ┬źcon normalidad┬╗ en la recepci├│n del centro, entre otras cosas, como el ├║nico amo de llaves. Sin embargo, ayer mismo, aquejado de un poco de tos, fue su ├║ltimo d├şa. ┬źVoy a estar de baja una o dos semanas┬╗, explica, precavido, aunque asegura que se proteg├şa con guantes y mascarilla.

Raúl Sánchez, en la recepción de la residencia militar donde trabaja
Ra├║l S├ínchez, en la recepci├│n de la residencia militar donde trabaja – ABC

Al pie del ca├▒├│n

Como ├üngel, Cristina y Ra├║l, varias decenas de personas con discapacidad mental ayudan a sostener los servicios madrile├▒os de comercio y log├şstica, de las residencias y de Correos, as├ş como el trabajo administrativo de las pocas oficinas que contin├║an con su actividad. La Fundaci├│n S├şndrome Down de Madrid, a la que pertenecen estos tres protagonistas, cuenta con 57 personas al pie del ca├▒├│n durante esta crisis sanitaria, de un total de 279 trabajadores en activo. ┬źParece poco, pero es mucho dentro del colectivo┬╗, apunta Bego├▒a Escobar, coordinadora del servicio de Empleo de Down Madrid. Del m├ís de medio centenar de personas que han conservado su puesto estas fechas, 18 se han acogido al teletrabajo y 39 contin├║an de forma presencial.

Todos cuentan con el asesoramiento y seguimiento, ahora, tel├ęfonico, de los 16 preparadores de la fundaci├│n. ┬źTenemos que estar m├ís pendientes┬╗, afirma Escobar, que se re├║ne a diario con el resto del equipo. ┬źLos que se han quedado trabajando tienen niveles bastante altos, les damos tranquilidad, les decimos que sigan las indicaciones de la empresa┬╗, se├▒ala. Por supuesto, ha habido muchos casos, como aquellas personas con S├şndrome de Down o patolog├şas previas, en los que la fundaci├│n ha intervenido para garantizar su seguridad, ya que son poblaci├│n de riesgo. Tambi├ęn se han producido dos despidos y otros 47 se han visto afectados por un ERTE (Expediente de Regulaci├│n Temporal de Empleo).

Que muchos arrimen el hombro mientras dure la pandemia es necesario: ┬źAyuda a reconocer que son un trabajador m├ís┬╗, afirma Escobar. Poco se diferencian de las personas que no padecen una discapacidad mental. ┬źSe adaptan como todo el mundo y les cuesta estar encerrados como a todo el mundo┬╗, zanja la coordinadora. Tambi├ęn merecen un aplauso, como todo el mundo.

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